El nieto de Castro intenta impulsar las conversaciones con Trump por vía extraoficial, eludiendo a Rubio - INFORME
Raúl Guillermo Rodríguez Castro presuntamente contrató a un empresario radicado en La Habana para entregar personalmente una carta que finalmente fue confiscada por la CBP.

Un miembro destacado de la familia gobernante de Cuba intentó eludir los canales diplomáticos oficiales para llegar a la Casa Blanca con una propuesta de cooperación económica y alivio de las sanciones, pero el intento se vio frustrado cuando el mensajero que transportaba la carta fue detenido por las autoridades estadounidenses, según un nuevo informe de The Wall Street Journal.
Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del exlíder cubano Raúl Castro , supuestamente reclutó a un empresario radicado en La Habana para que entregara personalmente una carta al presidente Trump en Miami.
El documento, que llevaba el sello oficial cubano y tenía el formato de una nota diplomática, esbozaba posibles acuerdos económicos y de inversión, al tiempo que advertía de que el gobierno cubano se estaba preparando para una posible incursión estadounidense, según funcionarios estadounidenses citados en el informe, como explica The Wall Street Journal .
El mensajero, identificado como Roberto Carlos Chamizo González, fue interceptado por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza en el aeropuerto, y la carta fue confiscada antes de que llegara a su destino. Aún se desconocen los motivos de la interceptación, y la Casa Blanca no confirmó si estaba al tanto de la comunicación.
Este episodio pone de manifiesto un aparente intento de personas cercanas a Raúl Castro por comunicarse directamente con Trump, eludiendo al secretario de Estado Marco Rubio, defensor desde hace tiempo de una política de línea dura hacia Cuba. Los analistas afirman que esta maniobra refleja la desconfianza hacia los canales diplomáticos tradicionales. "Los cubanos parecen estar intentando sortear a Rubio y enviar un mensaje claro directamente a Trump", declaró Peter Kornbluh, historiador de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, al Wall Street Journal.
Rodríguez Castro, quien no ocupa ningún cargo oficial de alto nivel en el gobierno pero es un colaborador cercano de su abuelo, se ha convertido en los últimos meses en un intermediario clave en los contactos entre Washington y La Habana. Informes anteriores indicaban que funcionarios estadounidenses se habían reunido con él al margen de cumbres regionales, describiendo esos encuentros como "discusiones" sobre el futuro de la isla, más que como negociaciones formales.
Su creciente prominencia ha sido interpretada por algunos analistas como evidencia de una "dinastía familiar" que busca preservar su influencia ante la creciente presión sobre el sistema cubano. A pesar de la visibilidad de estas figuras, los expertos señalan que el poder de decisión permanece concentrado en una pequeña estructura de liderazgo, estrictamente controlada.
La situación ha intensificado el debate interno, incluso entre miembros de la familia Castro, sobre la necesidad de un cambio económico. Sandro Castro, otro nieto de Fidel Castro, reconoció recientemente las dificultades generalizadas, diciendo: "Se sufren miles de problemas... es muy duro, realmente duro", al tiempo que señaló que muchos cubanos "quieren hacer capitalismo con soberanía".
La administración Trump ha mostrado disposición a negociar, pero ha mantenido la presión sobre la isla mediante sanciones y un bloqueo petrolero. Recientemente, Trump declaró: "Cuba es un país en crisis y estaremos allí para ayudarlos", aunque aún no está claro si la política estadounidense priorizará el compromiso económico, el cambio político o ambos.
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