Halle Berry hizo historia al ser la primera mujer negra en ganar el premio a la Mejor Actriz en los Óscar en 2002, pero su carrera enfrentó desafíos posteriormente, poniendo de manifiesto la "maldición de los Óscar" de Hollywood. Este fenómeno, marcado por carreras estancadas y prejuicios sistémicos, afecta especialmente a mujeres y personas de color.