Nick Reiner, de 32 años, quien enfrenta cargos por el presunto asesinato de sus padres, el cineasta Rob Reiner y Michele Reiner, vive en lo que se reporta como condiciones deplorables en el Centro Correccional Twin Towers de Los Ángeles.

Confinado en la unidad de observación mental de la cárcel, lo revisan cada 15 minutos y lo aíslan de los demás reclusos. Informes de fuentes familiarizadas con el centro pintan un panorama desolador: gritos constantes, habitaciones con poca luz, temperaturas gélidas y comidas que consisten en "carne misteriosa" insípida.

Aunque Reiner permanece bajo supervisión psiquiátrica, el entorno ha sido descrito como psicológicamente exigente, un marcado contraste con su vida privilegiada antes de su arresto.

Las deplorables condiciones de Reiner en la Unidad de Observación Mental

La unidad de observación mental está diseñada para reclusos que se consideran un riesgo para sí mismos o para los demás.

Según The Mirror, Reiner se mantiene alejado de la población general para prevenir posibles actos de violencia y autolesiones. El exsheriff del condado de Los Ángeles, Alex Villanueva, explicó que algunos presos deben permanecer solos en todo momento por su propia seguridad y la de los demás.

Una fuente que vio la unidad de primera mano la describió como implacablemente dura. "Es el tipo de lugar en el que no quieres pasar ni un minuto. Hace que "Alguien voló sobre el nido del cuco" parezca un spa", dijo.

Señalaron que el ruido constante, incluyendo gritos y conversaciones obscenas, permea la unidad, afectando el estado mental de los reclusos.

"Los reclusos gritan constantemente día y noche", añadió la fuente. "No hay botón de silencio. El ruido afecta el sistema nervioso porque es incesante, con aullidos, groserías y lenguaje sexual. No es bueno".

Nick y Rob Reiner
Nick y Rob Reiner en los Premios SAMHSA 2018

Duras condiciones de vida y comodidades mínimas

El control de temperatura y las comodidades básicas son limitadas.

La fuente describió las habitaciones como frías en todo momento, especialmente en invierno, con acceso mínimo a la luz solar. La ropa de cama y la ropa son estándar, diseñadas para evitar autolesiones, como rasgar telas para hacer ligaduras.

Las comidas son básicas y uniformes. Los reclusos reciben "carne misteriosa", insípida pero sin insectos. Solo se proporcionan cubiertos de plástico para evitar que se utilicen como armas.

Esta rutina está muy lejos del lujo de las comidas en Malibú que alguna vez disfrutó la familia de Reiner.

Sin embargo, la atención psiquiátrica es obligatoria en la unidad. Los reclusos deben reunirse periódicamente con profesionales de la salud mental y, en muchos casos, se les recetan medicamentos. La fuente explicó que algunos medicamentos pueden causar desorientación o sedación excesiva en los reclusos, lo que agrava aún más las dificultades del confinamiento.

La controversia de larga data en el centro penitenciario

El centro penitenciario Twin Towers ha sido criticado durante mucho tiempo por sus duras e insalubres condiciones.

Grupos de derechos civiles, incluida la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), han documentado entornos deplorables donde los detenidos con enfermedades mentales permanecían encadenados a bancos durante periodos prolongados, hacinados en pisos de concreto y privados de servicios básicos de saneamiento y atención. Estas denuncias llevaron a jueces federales a ordenar mejoras.

Los reguladores estatales también han encontrado problemas que afectan a las Torres Gemelas y otras cárceles de Los Ángeles, como la falta de documentación de las inspecciones de seguridad, tiempo de ejercicio inadecuado para los reclusos y preocupaciones sobre la planificación de la seguridad contra incendios.

Estos problemas de larga data dan una idea del entorno en el que se encuentra recluido Nick Reiner: un centro penitenciario con malas condiciones, hacinamiento y dificultades para brindar una atención adecuada. El exsheriff Villanueva ha reconocido que el aislamiento puede ser necesario para algunos reclusos, pero también ha señalado lo difícil que es conciliar esa necesidad con la tensión mental que supone para quienes están confinados.