Totó La Momposina, el legendario artista colombiano que transformó la música folclórica caribeña en una fuerza cultural mundial, falleció el martes en México a los 85 años tras años de lucha contra problemas de salud neurocognitiva.

El fallecimiento de la cantante, cuyo nombre de nacimiento era Sonia Bazanta Vides, fue confirmado por el Ministerio de Cultura de Colombia y por su familia. El presidente colombiano, Gustavo Petro, también le rindió homenaje, calificándola como "una figura excelsa del arte y la cultura caribeña colombiana".

"Murió en paz", declaró su hijo Marcio Vinicio a la emisora de radio colombiana Blu Radio, explicando que la cantante había pasado los últimos meses recibiendo cuidados paliativos en México tras el empeoramiento de su estado de salud.

Para generaciones de colombianos, Totó fue mucho más que una cantante. Fue el sonido del río Magdalena, de la costa caribeña y de la fusión de tradiciones indígenas, africanas y españolas que forjaron la identidad colombiana. Su música preservó ritmos como la cumbia, el bullerengue, el mapalé, el porro y la chalupa, a la vez que los dio a conocer a públicos de Europa, Estados Unidos y Latinoamérica.

Nacida en 1940 en Talaigua Nuevo, Bolívar, cerca de la histórica región de Mompox, Totó provenía de una familia profundamente arraigada en la música. Su padre era percusionista, su madre cantante y bailarina, y su linaje artístico se remontaba a varias generaciones. Según su biografía oficial , comenzó a actuar profesionalmente con su familia en la década de 1960, antes de estudiar música y folclore en Bogotá, París y Cuba.

Su salto a la fama internacional se produjo a principios de los 90 con el lanzamiento de La Candela Viva a través del sello Real World de Peter Gabriel, un álbum que dio a conocer al público mundial los ritmos tradicionales colombianos décadas antes de que la música latina se popularizara internacionalmente. Canciones como "La Verdolaga", "Prende la Vela", "Cururá" y "El Pescador" se convirtieron en clásicos de la música folclórica latinoamericana.

La voz de Totó también se entrelazó con la diplomacia cultural colombiana. En 1982, acompañó a Gabriel García Márquez a Estocolmo durante la ceremonia del Premio Nobel en honor al novelista colombiano. La imagen de Totó llevando ritmos caribeños a uno de los escenarios literarios más prestigiosos se convirtió en parte de la historia cultural colombiana.

A lo largo de los años, colaboró con artistas como Calle 13, Lila Downs y J Balvin mediante samples y reinterpretaciones de su obra. Su música fue sampleada por artistas que van desde Major Lazer hasta Jay-Z, contribuyendo a fusionar el folclore tradicional con sonidos globales modernos.

En 2022, Totó se retiró oficialmente de los escenarios tras revelar que padecía afasia y otras complicaciones neurocognitivas que afectaban su habla y memoria. Su última aparición pública fue en el Festival Cordillera de Colombia ese mismo año, donde el público le brindó una emotiva despedida.

Su fallecimiento provocó el martes una oleada de dolor en toda Colombia y Latinoamérica, y músicos, políticos y aficionados la describieron como una de las últimas grandes guardianas de la música tradicional caribeña.

Para muchos colombianos, Totó La Momposina no era simplemente una artista. Era la voz de una Colombia ancestral que sobrevivió a la colonización, el conflicto civil y la globalización a través de los tambores, la danza y la memoria.

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