Cuando Stranger Things se estrenó en Netflix, su visión nostálgica de la América de los pequeños pueblos de los años 80 parecía, a primera vista, culturalmente uniforme. Sin embargo, con el tiempo, la serie reveló discretamente una influencia latina que profundizó su resonancia emocional y social. Esa conexión comienza con Joyce Maldonado y se expande con la presencia de una actriz latina cuya llegada en la cuarta temporada transformó el tono de la serie.