En los Grammys, Bad Bunny hizo más que desfilar por la alfombra roja o aceptar premios. Utilizó el escenario musical más grande del mundo para hablar en nombre de millones de latinos en Estados Unidos que viven con miedo, ira e incertidumbre.

Manteniendo a la sala en silencio, la superestrella puertorriqueña transmitió un mensaje que trascendió la política y los titulares. "Fuera ICE", comenzó tras recibir su tercer Grammy de la noche, antes de rechazar el lenguaje que deshumaniza a los inmigrantes. "No somos salvajes. No somos animales. No somos extraterrestres. Somos humanos y somos estadounidenses".

Las palabras fueron crudas, imperfectas y profundamente humanas, reflejando la urgencia del momento, y fueron recibidas por los mejores de la música con una ovación de pie encabezada por artistas latinos como Karol G, Gloria Estefan y Rauw Alejandro.

En América Latina, las escuelas enseñan que las Américas son un solo continente. Antes, en una conversación con Trevor Noah, el conductor de la gala, aclaró que "Puerto Rico es parte de Estados Unidos", refutando peticiones de que fuera deportado.

En su conmovedor discurso, Bad Bunny reconoció lo fácil que se ha vuelto absorber el odio. "Sé que es difícil no odiar hoy en día", dijo, reflexionando sobre cómo la ira se propaga más rápido cuando se enfrenta a más ira. Pero su mensaje rápidamente se centró en la unidad. "Lo único más poderoso que el odio es el amor", dijo al público. "Si luchamos, tenemos que hacerlo con amor".

En lugar de llamar a la confrontación, instó a la protección. Amor a la familia. Amor a la comunidad. Amor a quienes a menudo se mencionan, pero rara vez se escuchan. "No los odiamos", dijo. "Amamos a nuestra gente. Amamos a nuestra familia. No lo olviden".

El discurso llegó en un momento en que Bad Bunny sigue haciendo historia en los Grammy. Este año marca la primera vez que un álbum en español compite en las principales categorías de la Academia de la Grabación en un solo ciclo, un hito que subraya cómo la música latina ya no está al margen de los honores más prestigiosos de la industria. Cantado íntegramente en español, su obra nominada se erige como una fuerza comercial y una declaración cultural, arraigada en Puerto Rico pero con resonancia global.

El momento no podría ser más oportuno. Apenas unos días después de su aparición en los Grammy, se espera que Bad Bunny aporte la misma visibilidad a una de las audiencias televisivas más grandes del año durante el fin de semana del Super Bowl el próximo domingo, consolidando aún más su papel como puente entre la cultura latina y los principales escenarios estadounidenses.