La búsqueda de Nancy Guthrie, de 84 años, ha entrado en una nueva fase crítica, ya que agentes retirados del FBI advierten que la investigación podría estancarse debido a un exceso de pistas prometedoras pero, en última instancia, infructuosas.

Guthrie, madre de la conocida personalidad mediática Savannah Guthrie, fue vista por última vez el 31 de enero de 2026, tras salir de una cena familiar en Tucson, Arizona. A pesar de un enorme esfuerzo coordinado entre el FBI, la Oficina del Sheriff del Condado de Pima y los equipos de Nancy Guthrie, el caso sigue sin resolverse.

Esta semana, el agente especial retirado del FBI, Steve Moore, sugirió que la complejidad del caso de la desaparición de la anciana en Tucson apunta a un perfil criminal específico. Moore argumentó que la logística para controlar a un adulto contra su voluntad a menudo requiere de más de una persona, lo que ha centrado la atención en el debate entre el secuestro perpetrado por un lobo solitario y el secuestro por parte de bandas criminales, un tema que ha acaparado la atención del público estadounidense.

Nancy Guthrie y el peso de los protagonistas débiles

La interpretación que Moore hizo de la investigación fue implacable. "Si tuvieran información relevante, habrían avanzado más en el caso", le dijo a Brian Entin de NewsNation, antes de describir una situación típica de las grandes investigaciones, en la que los detectives recopilan una montaña de pistas, fragmentos y sucesos que casi resultaron ser cruciales en el momento, pero que al final resultan inútiles.

Lo expresó de forma más directa un momento después, diciendo que si alguien recibiera información de varios agentes sobre el caso, probablemente escucharía "muchísima información que al final resultó ser de poco o ningún valor, pero que en su momento parecía tan, tan prometedora".

Esa no es la clase de argumento que los investigadores suelen querer asociar a un caso en curso, pero funciona porque suena plausible. Las desapariciones de alto perfil atraen a testigos, personas excéntricas, conjeturas e investigaciones en redes sociales en proporciones casi iguales, y Moore sugirió que revelar demasiado de ese material podría ser más perjudicial que beneficioso.

Su advertencia fue contundente. Si el público conociera algunas de las pistas que se están investigando, dijo, se desataría una polémica en las redes sociales, y no precisamente para ayudar a la investigación. Fue un recordatorio de que no todos los detalles son útiles solo por su dramatismo, y este caso ya ha generado suficiente misterio como para que las especulaciones prevalezcan sobre las pruebas.

Esa incertidumbre importa. No se ha confirmado públicamente quién pudo haber secuestrado a Nancy Guthrie, y las declaraciones de Moore tampoco aclararon esa cuestión.

Nancy Guthrie y la pregunta de si es una persona o un grupo.

Respecto a la cuestión central que plantea el caso, Moore no se mostró seguro. Afirmó que un secuestro individual era posible, pero también lo era la participación de varias personas, que es prácticamente el límite al que parecen llegar los hechos disponibles en esta etapa.

"Hay quienes, con toda razón, afirman que es difícil imaginar que una sola persona haya hecho esto", dijo Moore, advirtiendo sobre el peligro de aferrarse a una teoría antes de contar con pruebas. Añadió que, en su opinión, ambos escenarios siguen siendo posibles, aunque "estadísticamente es más probable que hayan sido dos personas".

Moore también señaló que los secuestros perpetrados por un solo delincuente suelen involucrar, en general, a bebés o niños, en parte debido a la dificultad de mantener a otra persona bajo control contra su voluntad.

Guthrie tiene 84 años, lo que dificulta comprender la logística del caso desde fuera y quizás explique por qué la idea de un único secuestrador resulta descabellada para algunos observadores. Aun así, Moore no estaba dispuesto a descartarla y afirmó que no tenía ningún interés en cuestionar al FBI a distancia mientras la propia agencia seguía lidiando con el caso.

Un detalle concreto ha permanecido latente en el trasfondo de todo esto. Las imágenes del timbre de la casa de Guthrie captaron a una persona enmascarada que, al parecer, manipuló la cámara ubicada frente a su casa el domingo 1 de febrero. Es una imagen impactante, el tipo de evidencia que podría resolver el caso. Hasta ahora, al menos públicamente, no ha sido así.

Esa brecha entre lo que parece significativo y lo que resulta útil es precisamente el punto que Moore quería destacar. Los investigadores pueden tener mucha información, sugirió, pero no la pieza clave que convierta una desaparición desconcertante en un caso que permita llevar a juicio.

El costo humano de una desaparición obstinadamente sin resolver

Para la familia Guthrie, la espera se está volviendo insoportable. El paso de una denuncia por "persona desaparecida" a una investigación por secuestro a gran escala ha alterado la gravedad de la situación. La negativa de Moore a ofrecer una explicación clara refleja la cruda realidad: sin un cuerpo ni una demanda de rescate, el hombre de 84 años se encuentra en un limbo legal y emocional.

El caso de la desaparición de la anciana en Tucson nos recuerda la vulnerabilidad de las personas mayores y la escalofriante eficacia con la que una vida puede verse truncada. Al entrar la investigación en su segundo mes, la atención se centra en la cámara del timbre y la figura enmascarada, el único vínculo tangible con el destino de Guthrie. Si ese individuo actuó solo o formaba parte de una banda más grande es la incógnita que el FBI debe resolver antes de que la pista se enfríe definitivamente.