Prince pasó sus últimos meses en Minnesota luchando contra un dolor insoportable, alarmantes lapsos de memoria y un creciente problema con los medicamentos recetados, antes de su fatal sobredosis de fentanilo en abril de 2016, según nuevas declaraciones de miembros de su círculo íntimo que ahora cuestionan cómo y por qué murió realmente el ícono de la música.

La versión oficial sobre la muerte de Prince nunca ha cambiado. Los investigadores de Minnesota dictaminaron que la estrella de 57 años, hallada inconsciente en un ascensor de su residencia Paisley Park el 21 de abril de 2016, falleció por una sobredosis accidental de fentanilo, aparentemente tras ingerir analgésicos falsificados que contenían este potente opioide sintético. No se presentaron cargos penales y las autoridades concluyeron que probablemente desconocía la potencia de las drogas.

Las nuevas acusaciones provienen de Mark Brown, más conocido como BrownMark, el bajista que impulsó a la banda de Prince, The Revolution, durante la época de Purple Rain en la década de 1980. Ahora, a sus 64 años, afirma que lo que presenció en esos últimos meses aún le inquieta.

"Algo no andaba bien con su memoria y su comportamiento", recuerda Brown. Describe cómo lo llamaron de vuelta a Minneapolis para un nuevo proyecto, solo para pasar días, que se convirtieron en semanas, en una habitación de hotel mientras la estrella de Purple Rain aparentemente olvidaba que lo había invitado.

Cuando Prince finalmente se dio cuenta de que su antiguo compañero de banda estaba en la ciudad, Brown recuerda un instante de miedo. "Se le veía el pánico en la cara", dice. Mirando hacia atrás, evita calificarlo de demencia o Alzheimer, pero añade: "Tenía la memoria realmente muy deteriorada".

Quienes lo conocían cuestionan la causa de su muerte.

Los especialistas médicos llevan tiempo señalando que las señales de alerta temprana de la demencia pueden incluir preguntas repetitivas, pérdida del hilo de conversaciones recientes y desorientación respecto a los planes. Brown no es médico y no diagnostica a Prince. Sin embargo, lo que describe se asemeja inquietantemente a ese patrón.

Su relato tiene otra dimensión. El cuerpo de Prince llevaba años revelando sus propias señales. Según sus amigos, cuando cumplió cincuenta años, décadas de actuaciones frenéticas le habían dejado un dolor de cadera insoportable. Brown cree que los opioides recetados que Prince consumía simplemente para sobrellevar el día a día alimentaban su confusión.

Príncipe
'Nothing Compares 2 U' de Prince, interpretada en directo en Paisley Park el 18 de diciembre de 1999.

"Hombre, te nubla la memoria", dice refiriéndose al medicamento. "Y creo que eso era lo que le pasaba a él".

La imagen que proyectan quienes rodean a Prince es la de un hombre fervientemente decidido a mantener su sufrimiento en privado. Una fuente insiste en que jamás expondría su vulnerabilidad voluntariamente. Como dice Brown: "No va a dejar que nadie lo vea sufrir. No se lo va a contar a nadie".

Otra fuente cercana va más allá, afirmando que se comentaba que había dejado de reconocer a sus seres queridos. Nada de esto se ha confirmado en los historiales médicos que se han hecho públicos, y no existe un diagnóstico oficial de demencia. Se trata de recuerdos personales, no de diagnósticos documentados.

Nuevas afirmaciones reavivan el debate sobre la causa de la muerte.

La especulación toma un giro más oscuro con lo que un amigo describe como una nota oculta entre los papeles de Prince: un mensaje garabateado que interpretan como una posible despedida. Según la fuente, la página, arrancada de un cuaderno, decía: "Necesito algo para que el dolor pare, aunque signifique acabar con todo de alguna manera. Es hora de irme, no quería irme tan pronto... No quería irme ahora. Amor, amor, amor".

De ser cierta, se trata de una frase inquietante. Sin embargo, la nota nunca se ha hecho pública y su contenido, la letra y la fecha no han sido verificados de forma independiente. El amigo afirma que un miembro del personal la retiró discretamente para proteger la reputación de Prince mientras los investigadores revisaban sus pertenencias.

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Se detectó fentanilo, una droga potente, en el organismo de la cantante.

"Esta persona encontró la carta de despedida de Prince entre el desorden de cuadernos y papeles del artista", cuenta el amigo. Según su relato, la decisión de ocultarla fue un acto de lealtad, un intento de evitar que el hombre recordado por "Little Red Corvette" y "Purple Rain" fuera retratado como alguien que "se había buscado esto a sí mismo".

Una vez más, no existe ningún registro que corrobore dicha nota en el expediente oficial. Las autoridades han tratado la muerte como accidental en todos los sentidos. Si existe un mensaje escrito, nunca ha formado parte de ninguna investigación pública.

Otros supuestos intentos de proteger el legado de la estrella son menos sutiles, pero igualmente controvertidos. El cuerpo de Prince fue incinerado poco después de la autopsia, algo que no es inusual, pero que algunos allegados describen como deliberado. Una fuente afirma que sus allegados querían "destruir sus restos" para evitar la exhumación y cualquier investigación sobre su consumo de drogas o su vida privada.

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Cuando Prince falleció trágicamente por una sobredosis accidental el 21 de abril de 2016, se desató una oleada de dolor, pero también una avalancha de teorías conspirativas infundadas.

Se habla de recetas médicas descomunales, incluyendo un supuesto desembolso de 40.000 dólares por un suministro para seis meses del potente analgésico Dilaudid y parches de fentanilo. Estas afirmaciones, en gran medida, pertenecen al ámbito de los "espías" y "informantes" anónimos. Sin documentación clara, nada sobre la magnitud de las recetas de Prince puede considerarse un hecho probado.

Lo que no se discute es el brutal desenlace. La autopsia reveló la presencia de fentanilo en su organismo. Los investigadores concluyeron que probablemente creía estar tomando otro medicamento, no la droga que lo mataría. Los matices, los años de dolor y el posible deterioro cognitivo que pudieron haber precedido a ese momento, quedaron en gran medida fuera del registro.

Una década después, quienes alguna vez rodearon a Prince están completando los detalles a medida que los recuerdan, a veces con un tono protector, a veces con una franqueza incómoda. Sus historias no desmienten la causa oficial de su muerte. Sin embargo, la complejizan, sugiriendo que se trataba de un hombre atrapado entre la agonía física, la pérdida de memoria y una imagen pública que se esforzaba por mantener intacta.