El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, afirmó que Raúl Castro está liderando las conversaciones en curso con Estados Unidos, ofreciendo una visión poco común de un proceso diplomático que las autoridades habían manejado anteriormente con escaso reconocimiento público.

En una entrevista con el político español Pablo Iglesias, Díaz-Canel afirmó que Castro "es uno de los que ha dirigido, junto conmigo y otras instituciones del partido, del gobierno y del Estado, cómo debemos llevar a cabo este proceso de diálogo". Añadió que las conversaciones se están desarrollando "bajo la dirección del general del ejército", refiriéndose a Castro, a quien describió como el "líder histórico de la revolución", a pesar de que ya no ostenta un cargo formal.

Estas declaraciones constituyen una de las confirmaciones más claras hasta la fecha de que se están llevando a cabo conversaciones de alto nivel entre La Habana y Washington bajo la administración de Donald Trump.

Díaz-Canel reconoció la existencia de contactos y afirmó que están siendo facilitados por actores internacionales no identificados, aunque se negó a revelar su identidad debido a la delicadeza del asunto. "No queremos perjudicar a esa fuente", declaró, haciendo hincapié en que tales esfuerzos requieren discreción.

Díaz-Canel indicó que Cuba está abierta a dialogar sobre una amplia gama de temas, incluyendo inversiones, la participación de Estados Unidos en la economía cubana y cuestiones migratorias. También mencionó la posible cooperación en materia de seguridad, medio ambiente e intercambios científicos y educativos.

Sin embargo, estableció límites claros, afirmando que cualquier diálogo debe respetar "nuestra soberanía, nuestra independencia y nuestro sistema político", y añadió que esos elementos "no son negociables".

El líder cubano afirmó que las conversaciones aún se encuentran en una etapa inicial y que todavía no está claro qué busca finalmente Estados Unidos. "Ese momento aún no ha llegado", dijo al ser consultado sobre las demandas estadounidenses, describiendo la fase actual como un esfuerzo por determinar si se puede establecer una agenda de negociación formal.

Sus declaraciones se producen tras meses de especulaciones sobre comunicaciones extraoficiales entre ambos países. Diversos informes han señalado reuniones en foros internacionales y contactos que involucran a altos funcionarios, entre ellos el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y personas vinculadas al liderazgo cubano.

Díaz-Canel también reiteró sus críticas de larga data a la política estadounidense, argumentando que la postura de Washington está motivada por una mentalidad hegemónica y el temor al ejemplo de Cuba. Sostuvo que la isla no representa una amenaza para Estados Unidos, afirmando: "No somos una amenaza para nadie".

El reconocimiento de las conversaciones se produce en un momento en que Cuba se enfrenta a una profunda crisis económica marcada por la escasez de energía, la inflación y las presiones migratorias.