Con la llegada de enero, muchas familias se encuentran atrapadas entre el caos navideño y la esperanza de empezar de cero. Hay algo en el nuevo año que las hace sentir como el momento perfecto para probar algo diferente. Para las familias, el primer lunes de enero es especialmente bueno porque, de todos modos, la agenda de todos cambia naturalmente y existe la sensación compartida de que algo nuevo está comenzando.

Además de sentirse bien por un nuevo comienzo, enero es ideal para hacer cambios significativos en la vida familiar. Los relojes biológicos familiares funcionan mejor con horarios consistentes, y enero es el momento perfecto para establecer estos patrones antes de que las exigencias escolares y laborales se intensifiquen de nuevo.

El "efecto del nuevo comienzo"

Así es como funciona el efecto del nuevo comienzo : al comenzar un nuevo año, tu cerebro crea de forma natural una división entre quién eras y quién quieres ser. Esto facilita abandonar los viejos hábitos que no te ayudaban. También reduce la incomodidad que sientes cuando tu vida diaria no se ajusta a tus objetivos y te da más esperanza sobre lo que realmente puedes lograr.

Lo que hace especial al Año Nuevo es que esta motivación no se desvanece después de unos días. Quienes intentan hacer cambios que coincidan con el Año Nuevo tienen más éxito que quienes intentan cambiar las cosas en otras épocas del año. Para tu familia, esto significa que estás usando tu psicología natural para ayudarte, no luchando contra ella. Cuando todos en casa se sienten motivados al mismo tiempo, es una verdadera ventaja.

Cómo las rutinas familiares transforman el desarrollo infantil

Las rutinas familiares hacen mucho más que simplemente organizar la vida; de hecho, son muy importantes para el crecimiento emocional y académico de tus hijos. Investigaciones realizadas por pediatras demuestran que los niños con rutinas diarias consistentes tienen un mejor control emocional, duermen mejor y les va mejor en la escuela. Cuando tu familia cena a la misma hora todas las noches o sigue la misma rutina para acostarse, le estás dando al cerebro de tu hijo la estructura predecible que necesita para sentirse seguro y confiado.

Los efectos positivos van mucho más allá del comportamiento y las calificaciones. Los niños de familias con rutinas estables obtienen mejores resultados en los exámenes escolares que aquellos con horarios familiares muy variables. Cuando la familia mantiene rutinas juntas, como leer o comer en grupo, se crean oportunidades para conversaciones reales y se ayuda a los niños a desarrollar mejores habilidades lingüísticas que les serán útiles durante toda la escuela.

Las investigaciones también muestran algo realmente práctico: los niños que cenan con sus familias al menos tres veces por semana comen más frutas y verduras, y esas comidas son grandes oportunidades para conectarse realmente como familia.

Enero es cuando la mayoría de las familias empiezan de cero después de las fiestas, y el reloj biológico familiar, que controla cuándo duermen, comen y se mantienen activos, responde muy bien a un horario constante durante este cambio. La ciencia demuestra que el cuerpo se adapta mejor a los nuevos horarios de sueño y vigilia cuando se cambian las cosas lentamente, de 15 a 30 minutos cada vez, que es exactamente lo que ocurre de forma natural a principios de enero, cuando se retoman las rutinas escolares.