Durante años, la batalla por la Logia Real ha sido un asedio lento, pero, según se informa, las últimas defensas se han derrumbado. Andrew Mountbatten-Windsor, el deshonrado ex duque de York, se enfrenta a una fecha límite inamovible para desalojar su mansión de 30 habitaciones en Windsor, lo que marca el punto más bajo de su caída de la vida pública.

Después de una temporada festiva en la que la familia real se reunió en Sandringham, y Andrés fue una figura solitaria en Windsor, fuentes cercanas al palacio indican que la paciencia del rey finalmente se ha evaporado, preparando el escenario para un desalojo que promete ser todo menos digno.

Andrew Mountbatten-Windsor se enfrenta a la salida en Semana Santa

El plazo para este desalojo real se ha acortado drásticamente. Si bien las especulaciones previas apuntaban a una fecha de salida imprecisa para finales de 2026, nuevos informes afirman que Andrés estará fuera de la propiedad para Semana Santa . Esta fecha límite es estratégica; se dice que el rey desea evitar otro encuentro potencialmente complicado cuando la familia real llegue a Windsor para su tradicional reunión de Pascua.

La presencia de su hermano en la logia durante un evento de tan alto perfil sin duda serviría como una "distracción desagradable" para la empresa, desviando la atención de los deberes del monarca al escándalo en curso que rodea la asociación pasada de Andrew con el pedófilo convicto Jeffrey Epstein.

A pesar de la fecha límite, fuentes cercanas advierten que el proceso será complicado. Una fuente declaró sin rodeos que el desalojo no será "limpio ni rápido", lo que refleja la compleja relación entre la vida de Andrew y la propiedad histórica.

Ha considerado la Logia Real su hogar desde 2003, invirtiendo millones en su mantenimiento bajo la creencia de que su contrato de arrendamiento de 75 años le aseguraría el puesto de por vida. Ese contrato, firmado hace más de dos décadas, parecía en un principio irrefutable. Sin embargo, tras la drástica decisión del rey a finales del año pasado de expulsarlo definitivamente de la vida real y despojarlo de sus honores restantes, el contrato se ha convertido en la última víctima de su deteriorada reputación.

De la Logia Real al Exilio 'Destartalado'

La cruda realidad de las nuevas circunstancias de Andrés se ilustra mejor quizás con su supuesto destino. Se espera que cambie la grandeza de la antigua residencia de la Reina Madre —con sus 40 hectáreas de parque y opulentos salones— por Marsh Farm en la finca de Sandringham.

La disparidad entre las dos propiedades es profundamente desalentadora. La comentarista real y editora Rebecca English señala que, si bien la granja está "destinada a ser su nuevo hogar", actualmente dista mucho de estar lista. Descrita como "bastante pequeña" y con muchas obras por hacer para que sea habitable y segura, la propiedad dista mucho del lujo de Windsor, catalogada como Patrimonio de la Humanidad.

Esta falta de preparación ha alimentado la especulación de que Andrew Mountbatten-Windsor podría encontrarse prácticamente sin hogar durante un breve periodo si se cumple el plazo de Semana Santa antes de que finalicen las renovaciones en Norfolk. Una fuente admitió que podría ser necesaria una "medida provisional", lo que añadiría un caos logístico aún mayor a la desgracia.

La situación se ve agravada por la propia actitud de Andrés, que, según se informa, ha frustrado enormemente a los funcionarios del palacio. "Es difícil saber si está siendo deliberadamente provocador, completamente testarudo o simplemente estúpido", declaró una fuente a la prensa. "Conociendo a Andrés, podría ser cualquiera de los tres". La fuente continuó, describiendo la imagen de un hombre en negación: "Pero parece incapaz de mantener la cabeza baja. Realmente es un hombre con la costumbre de tomar decisiones terriblemente malas".

A medida que se acerca la fecha límite de Pascua, parece que la última "mala decisión" de Andrés —aferrarse a un estatus y un estilo de vida que ya no puede reclamar— ha llegado a su fin. El rey ha trazado una línea divisoria, y esta vez no habrá vuelta atrás.