Una caminata de domingo en Manhattan bastó para poner un nombre nuevo en el radar pop. El actor Pedro Pascal fue fotografiado en el Lower East Side con el director de arte argentino Rafael Olarra, en imágenes donde aparecen con los brazos entrelazados camino a un almuerzo.

Las fotos circularon primero en sitios de entretenimiento como TMZ y luego se replicaron en redes, disparando preguntas básicas, pero insistentes: quién es Olarra, a qué se dedica, y por qué su estética parece encajar con cualquier set de película sin necesidad de cámaras.

Hasta ahora, ni Pascal ni Olarra han hecho comentarios públicos sobre el contexto de la salida. En ausencia de declaraciones, lo verificable se limita a lo que muestran las imágenes y a la trayectoria de Olarra, que es extensa y bastante específica: construcción de mundos visuales para hotelería de lujo, moda editorial, campañas y experiencias culturales, con base fuerte en el ecosistema Faena.

Olarra es argentino, nacido en Buenos Aires, y su propia historia pública se cuenta como la de un creativo entrenado para moverse entre disciplinas. En un perfil publicado por Infobae, se describe una infancia marcada por el campo en Gualeguaychú, la vida al aire libre y una educación que mezcla arte y oficio. Ese mismo texto lo presenta como "el arquitecto" del universo estético que rodea al empresario Alan Faena, una figura clave para entender por qué su nombre aparece en conversaciones donde se cruzan moda, arquitectura, arte contemporáneo y celebridades.

Su formación, según ese perfil, incluyó pintura, fotografía, escultura y dirección de arte para cine en la Universidad del Cine en Buenos Aires, más un período de trabajos diversos en Madrid, desde empleos ocasionales hasta una primera oportunidad decisiva en una productora fotográfica. La idea de Olarra como alguien que aprende "haciendo" se repite en su relato profesional: un director de arte que no solo diseña una imagen, también la produce, la monta y la vuelve habitable.

El punto de inflexión, de acuerdo con la misma reconstrucción, llegó cuando Faena buscaba una figura capaz de materializar una visión total, no solo decorar un lobby. El Faena Hotel Miami Beach y el distrito cultural asociado se convirtieron en una especie de laboratorio permanente de puesta en escena, con referencias que van de lo teatral a lo editorial. En la página oficial de Rafismo, el propio Olarra se presenta como art director del Faena Hotel y como alguien encargado de "materializar" la visión de Alan Faena y mejorar el Faena District, mencionando colaboraciones y nombres que funcionan como mapa de su ADN creativo, incluidos Baz Luhrmann, Catherine Martin, Ximena Caminos y Rem Koolhaas, entre otros.

Ese tipo de rol explica por qué su carrera aparece conectada con el universo de la moda y la fotografía. El perfil de Infobae detalla colaboraciones con el fotógrafo Mario Testino y trabajos para cabeceras como Vogue y Vanity Fair, además de proyectos para V Magazine. Es el tipo de trayectoria que no siempre es conocida por el público masivo, pero que en la industria funciona como credencial inmediata: cuando alguien arma un universo visual consistente, las puertas se abren en sets, backstage y campañas.

En paralelo, Olarra consolidó "Rafismo", su marca y plataforma de dirección creativa. El sitio de Rafismo exhibe trabajos en moda y colaboraciones comerciales, y su biografía pública se completa con un perfil de redes donde se define como creative director en Faena y describe una vida atravesada por viajes, escalada y entrenamiento deportivo. Esa dimensión, la del creativo con disciplina de atleta, no es un detalle menor: forma parte de su narrativa personal y de la manera en que se posiciona en una industria donde la identidad también es un producto.

Hay otro dato que suma contexto a la escena de Nueva York: en Instagram aparecen publicaciones geolocalizadas o vinculadas a "FAENA New York", lo que sugiere que su relación con la marca también tiene ramificaciones en la ciudad, más allá de Miami.

Esta no es la primera vez que se le asocia con un famoso de Hollywood. Olarra tuvo una relación bien conocida con el también actor Luke Evans, con quien estuvo durante al menos dos años.

Por ahora, la historia con Pedro Pascal se sostiene en un hecho puntual, una aparición pública captada por paparazzi, y en el contraste entre dos perfiles que, desde lugares distintos, viven de construir personajes. Pascal lo hace frente a cámara. Olarra, detrás. Lo que los conecta, si hay algo más que una salida casual, todavía no puede confirmarse con información pública verificable. Lo que sí se puede afirmar es que Rafael Olarra no es un desconocido en la industria creativa: es uno de esos nombres que suelen circular en círculos de moda, hotelería cultural y dirección de arte, hasta que una foto en la calle los empuja a la conversación global.