Se prevé que diversas enfermedades respiratorias , como la COVID-19, la influenza (gripe) y el resfriado común, continúen circulando en 2026, a menudo con síntomas superpuestos que pueden dificultar la distinción entre una y otra.

Comprender las diferencias entre estas enfermedades es fundamental para un tratamiento oportuno, una atención adecuada y la prevención de su propagación. Este artículo explora cómo distinguir los síntomas, centrándose en las diferencias entre los síntomas de la COVID-19 y la gripe, los síntomas del resfriado común y la gripe, y los signos más generales de enfermedades respiratorias desde una perspectiva objetiva.

¿Cuáles son los síntomas comunes de la COVID, la gripe y el resfriado?

La COVID-19, la gripe y los resfriados comparten muchos síntomas respiratorios, como tos, dolor de garganta, secreción o congestión nasal, dolor de cabeza y fatiga. Sin embargo, la intensidad y la presencia de algunos síntomas pueden ayudar a diferenciar las enfermedades.

Por ejemplo, la pérdida o alteración del gusto y el olfato sigue estando más asociada a la COVID-19, aunque es algo menos frecuente con las variantes más recientes. La fiebre tiende a ser más común y elevada en los casos de gripe que en los resfriados, y los dolores musculares son habituales tanto en la COVID-19 como en la gripe, pero rara vez en los resfriados. El resfriado común generalmente presenta síntomas más leves, como estornudos y fatiga leve, sin fiebre alta ni dolores corporales intensos, según los Institutos Nacionales de la Salud .

¿Con qué rapidez aparecen los síntomas? Diferencias en el tiempo de aparición

La aparición de los síntomas varía entre estas enfermedades. Los síntomas de la gripe generalmente comienzan de forma repentina entre 1 y 4 días después de la exposición. Los síntomas de la COVID-19 pueden aparecer entre 2 y 14 días después, a veces desarrollándose gradualmente. Los resfriados suelen tener un inicio más lento y leve. Reconocer estas diferencias temporales puede ayudar a la identificación temprana y al aislamiento si fuera necesario.

Diferencias clave entre el resfriado y la gripe

Si bien ambas enfermedades afectan las vías respiratorias, los síntomas del resfriado suelen ser más leves y se desarrollan gradualmente. Los resfriados comúnmente causan estornudos, secreción nasal y dolor de garganta, sin fiebre significativa ni dolores corporales intensos.

En cambio, la gripe ataca con mayor intensidad y rapidez, con fiebre alta repentina, dolores musculares y corporales intensos, fatiga, escalofríos y dolor de cabeza. Los síntomas de la gripe suelen durar de una a dos semanas, y la fatiga puede persistir incluso después de que la fiebre haya desaparecido. Los niños también pueden experimentar náuseas y diarrea con la gripe, a diferencia de lo que ocurre con los resfriados.

Cómo diferenciar la COVID-19 de la gripe

Los síntomas comunes de la COVID-19 y la gripe incluyen tos, fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares y fatiga, lo que dificulta distinguirlas solo por los síntomas. Sin embargo, se ha observado que la COVID-19 causa síntomas como dolor de garganta, congestión o secreción nasal y, en ocasiones, una tos seca persistente que dura más que la gripe.

La pérdida o alteración del gusto y el olfato, un síntoma característico de la COVID-19, es menos frecuente en las variantes más recientes. La dificultad para respirar o la opresión en el pecho pueden presentarse en los casos más graves de COVID-19, pero también en casos graves de gripe. La duración de la enfermedad por COVID-19 tiende a ser más variable y la recuperación suele ser más gradual que la de la gripe común.

¿Cuándo debes hacerte una prueba o buscar ayuda médica?

Debido a la superposición de síntomas, las pruebas son fundamentales para un diagnóstico preciso y para determinar las medidas de aislamiento o tratamiento adecuadas. Las personas con alto riesgo de complicaciones o empeoramiento de los síntomas, como dificultad para respirar, dolor en el pecho, fiebre persistente o confusión, deben buscar atención médica urgente. Las pruebas son esenciales en entornos comunitarios o entre poblaciones vulnerables para prevenir brotes.

Resumen de prevención y tratamiento

Según la Organización Mundial de la Salud , la vacunación sigue siendo la principal medida preventiva contra la COVID-19 y la gripe estacional. El resfriado común no tiene vacuna, pero las prácticas de higiene como lavarse las manos, usar mascarilla en lugares con alta transmisión y evitar el contacto cercano con personas enfermas ayudan a reducir su propagación. Los tratamientos incluyen medicamentos antivirales para la gripe y la COVID-19 en ciertos casos, y cuidados de apoyo (reposo, hidratación y alivio de los síntomas) para las tres enfermedades.

El tratamiento de la COVID-19 difiere significativamente del de la gripe. Se recomiendan antivirales como nirmatrelvir-ritonavir (Paxlovid) y molnupiravir (Lagevrio) para pacientes con COVID-19 de alto riesgo si se inician dentro de los cinco días posteriores al inicio de los síntomas. Los pacientes hospitalizados con COVID-19 grave pueden recibir remdesivir intravenoso y corticosteroides para reducir la inflamación pulmonar.

Por el contrario, el tratamiento de la gripe suele incluir inhibidores de la neuraminidasa como el oseltamivir (Tamiflu), el baloxavir o el zanamivir, que son más eficaces cuando se administran al inicio de la enfermedad. A diferencia de los tratamientos para la COVID-19, los corticosteroides generalmente no se recomiendan para los pacientes con gripe, ya que pueden empeorar el pronóstico. Los síntomas del resfriado común se tratan sintomáticamente, priorizando el reposo, la hidratación y los medicamentos de venta libre para aliviar las molestias.

Esta descripción detallada resalta las diferencias esenciales en la presentación de los síntomas, el momento de aparición y las opciones de tratamiento para ayudar a las personas a reconocer y responder adecuadamente a las enfermedades respiratorias en 2026, comprendiendo las diferencias entre la COVID -19 y la gripe , y entre el resfriado común y la gripe. Debido a la superposición de síntomas entre la COVID-19, la gripe y el resfriado común, las pruebas oportunas, la prevención mediante la vacunación y el cumplimiento de los tratamientos recomendados siguen siendo estrategias clave para el manejo eficaz de estas enfermedades respiratorias.

Preguntas frecuentes

1. ¿Cuáles son los posibles efectos a largo plazo de la COVID-19 en la salud en comparación con la gripe y el resfriado común?

La COVID persistente puede causar síntomas e inflamación que afectan al corazón y los pulmones durante meses después de la infección inicial, lo que puede derivar en enfermedades cardíacas y pulmonares. En cambio, la gripe y el resfriado común suelen resolverse por completo sin dejar secuelas a largo plazo en la mayoría de las personas.

2. ¿Cómo influyen las afecciones de salud subyacentes en la gravedad de la COVID-19 y la gripe?

Las personas con enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes o cardiopatías tienen mayor riesgo de sufrir complicaciones graves tanto por la COVID-19 como por la gripe. Controlar estas enfermedades y vacunarse es fundamental para reducir estos riesgos.

3. ¿Cómo ha influido la vacunación en la presentación y los resultados de la COVID-19 en los últimos años?

La vacunación generalizada contra la COVID-19 ha contribuido a reducir los casos graves y las hospitalizaciones, aunque algunos síntomas aún pueden presentarse con nuevas variantes. La vacunación sigue siendo una herramienta esencial para prevenir complicaciones y enfermedades respiratorias graves.

4. ¿Existen diferencias en los efectos sobre la salud mental tras la COVID-19 en comparación con las infecciones por gripe o resfriado común?

La COVID-19 se ha asociado con un mayor riesgo de ansiedad, depresión, trastornos del sueño y dificultades cognitivas (niebla mental) que pueden persistir como parte del síndrome de COVID persistente, efectos que se observan con menos frecuencia después de infecciones de gripe o resfriado.