El nieto de Fidel Castro afirma que "la mayoría de los cubanos quieren ser capitalistas, no comunistas".
"Tenemos que abrir el modelo económico, eliminar la burocracia", dijo Sandro Castro en una entrevista con CNN.

Sandro Castro, nieto de Fidel Castro, criticó aspectos del régimen cubano mientras la administración Trump continúa presionando a la isla para que logre cambios estructurales.
En declaraciones a CNN en Cuba, Castro, que ha acumulado más de cien mil seguidores en las redes sociales, destacó las duras condiciones económicas del país y afirmó que no cree que el presidente Miguel Díaz-Canel "esté haciendo un buen trabajo".
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"Se sufren miles de problemas. En un día, puede que no haya electricidad ni agua. Los productos no llegan. Es muy duro, realmente duro", dijo.
En otro momento, Castro se describió a sí mismo como un "revolucionario", pero afirmó ser un defensor de "las ideas, del cambio". "Hay mucha gente en Cuba que piensa de forma capitalista. Hay mucha gente aquí que quiere practicar el capitalismo con soberanía", afirmó Castro. "Creo que la mayoría de los cubanos quieren ser capitalistas, no comunistas".
Sandro no es el mismo miembro de la familia Castro que mantiene conversaciones con la administración Trump sobre el futuro de la isla. El otro es Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro y sobrino nieto de Fidel.
Ha comparecido junto a altos funcionarios cubanos en reuniones recientes y ahora actúa como interlocutor en conversaciones con sus homólogos estadounidenses.
La aparición de Rodríguez Castro se produce en un momento en que Estados Unidos muestra interés en negociaciones más amplias sobre el futuro político y económico de Cuba. Según informes de principios de marzo, funcionarios estadounidenses han explorado posibles reformas con figuras vinculadas al liderazgo cubano, incluido Rodríguez Castro, y han expresado su preocupación por el presidente Miguel Díaz-Canel, a quien una fuente describió como "un obstáculo" para el cambio .
Según se informa, las conversaciones han incluido la posibilidad de suavizar las sanciones a cambio de reformas, aunque cualquier cambio de liderazgo representaría una ruptura significativa con el énfasis que Cuba ha puesto durante mucho tiempo en la continuidad institucional.
Estos acontecimientos se desarrollan en un contexto de creciente crisis económica y humanitaria en la isla. La escasez de combustible, los cortes de electricidad y el acceso cada vez menor a productos básicos han intensificado el descontento público, mientras que las recientes protestas y disturbios evidencian una tensión creciente. Analistas consultados por El País durante el fin de semana describen un gobierno "totalmente debilitado", que enfrenta lo que algunos califican como un desafío existencial ante el aumento de la presión externa.
El presidente Trump ha sugerido públicamente un enfoque más enérgico, afirmando que podría tener el "honor" de "tomar Cuba de alguna forma".
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