La estrella latina Camila Cabello está utilizando una vez más su plataforma global para hablar sobre la creciente crisis humanitaria en Cuba, compartiendo un mensaje personal y emotivo sobre la situación en la isla y pidiendo ayuda a sus seguidores.

En una extensa publicación compartida en las redes sociales, la cantante nacida en Cuba abordó lo que describió como condiciones desgarradoras que enfrentan tanto los cubanos en la isla como las comunidades inmigrantes en Estados Unidos que siguen estrechamente conectadas con los eventos en su país.

"Están sucediendo tantas cosas aquí en casa y tengo mucho que decir sobre las desgarradoras experiencias que vive la comunidad inmigrante en Estados Unidos", escribió Cabello. "También siento la responsabilidad personal de hablar sobre lo que sucede en Cuba. Todavía tengo familiares en la isla con quienes hablamos y a quienes les enviamos medicamentos, comida y ropa".

Cabello continuó describiendo el continuo colapso político y económico del país, escribiendo que Cuba ha soportado "67 años de una dictadura fallida y un régimen opresivo". Según su relato, la escasez de alimentos y medicinas ha llevado a la gente a tomar medidas desesperadas, como buscar comida en los basureros y depender de familiares en el extranjero para que les envíen suministros médicos básicos, ya que incluso los hospitales carecen de medicamentos.

También destacó los cortes generalizados de electricidad, la escasez de agua y los riesgos que enfrentan quienes se manifiestan en contra del gobierno.

"El corte de luz dura tanto que la comida se echa a perder y el agua escasea", escribió. "Cuando la gente protesta pacíficamente, desaparece o es encarcelada, algunas con tan solo 13 años. Esta es una realidad donde una publicación en línea te cuesta la vida".

Cabello dijo que la falta de libertad y dignidad ha llevado a muchos cubanos a intentar peligrosas travesías marítimas en embarcaciones improvisadas, arriesgando sus vidas con la esperanza de escapar de la isla.

"Se encuentran en medio de una profunda crisis humanitaria", añadió, instando a sus seguidores a visitar el enlace en su historia para apoyar a Cáritas Cuba. "Si pueden donar, cualquier donación marca la diferencia".

La cantante cerró el mensaje agradeciendo a sus seguidores y utilizando el hashtag #SOSCuba.

Los comentarios de Cabello concuerdan con su amplia trayectoria pública en temas cubanos. Nacida en La Habana en 1997, abandonó la isla con su familia a los 6 años y finalmente se estableció en Miami tras emigrar a Estados Unidos. Ha hablado con frecuencia sobre su crianza en un hogar de inmigrantes cubanos y los fuertes lazos emocionales que mantiene con sus parientes que aún viven en la isla.

Durante las históricas protestas del 11 de julio de 2021 en Cuba, Cabello fue una de las artistas cubanoamericanas más destacadas en condenar públicamente la respuesta del gobierno. En aquel momento, expresó su solidaridad con los manifestantes y denunció arrestos, censura y cortes de internet. También ha criticado los intentos de atribuir las protestas únicamente a las sanciones estadounidenses, argumentando que décadas de autoritarismo y mala gestión económica son la causa principal de la crisis.

En múltiples entrevistas, Cabello ha descrito la experiencia del exilio cubano como una marcada por el trauma, la separación y la culpa del sobreviviente, señalando que muchas familias, incluida la suya, continúan enviando medicamentos y suministros a sus familiares debido a la escasez crónica.

Su última declaración se produce en un momento en que Cuba enfrenta uno de los peores períodos económicos y humanitarios de su historia moderna, con inflación, apagones y migración masiva acelerándose en los últimos dos años. Según datos del gobierno estadounidense, un número récord de cubanos han intentado entrar en Estados Unidos desde 2022, a menudo alegando inseguridad alimentaria y falta de libertades políticas.

Al hablar públicamente una vez más, Cabello se suma a un número creciente de figuras de la diáspora cubana que siguen atrayendo la atención internacional hacia las condiciones en la isla, enmarcando la crisis no como un debate político distante sino como una realidad vivida que afecta a las familias en ambos lados del Estrecho de Florida.