El 17 de marzo, surgió una nueva actualización sobre el caso de Nancy Guthrie en Tucson, Arizona, cuando la genealogista genética CeCe Moore afirmó que los investigadores deberían revisar la casa de la madre desaparecida de Savannah Guthrie y buscar incluso un cabello suelto que pudiera contener suficiente ADN para identificar al secuestrador. En declaraciones al programa The Truth of the Matter de NewsNation , Moore indicó que la pista forense del caso podría no estar tan estancada como sugiere la cronología actual.

Nancy Guthrie, de 84 años, fue vista por última vez en su casa en Catalina Foothills el 31 de enero, y el Departamento del Sheriff del Condado de Pima inició su búsqueda el 1 de febrero. Más de seis semanas después, no se ha identificado públicamente a ningún sospechoso, lo que deja las declaraciones de Moore en el terreno de la evaluación de expertos más que como un hecho confirmado por la investigación.

Nancy Guthrie y la necesidad de una segunda mirada

El argumento central de Moore fue contundente y sorprendentemente específico. Le dijo a la periodista Natasha Zouves que, si estuviera asesorando en el caso, "volvería a tomar muestras de esa casa y buscaría incluso un pelo sin raíz", y añadió: "Ahora podemos resolver estos casos con solo encontrar un pelo sin raíz".

Esa frase suena casi demasiado perfecta, pero Moore no la presentaba como una solución milagrosa. Su argumento se basaba en la premisa práctica de que quien se llevó a Nancy Guthrie probablemente dejó algo atrás, por muy cuidadoso que haya sido. En su opinión, la casa aún debería considerarse un lugar que podría ofrecer más.

Ella señaló un detalle en particular. Moore dijo que los investigadores creen que el perpetrador tenía la linterna en la boca y dudan que la haya mantenido allí durante los aproximadamente 40 minutos que estuvo dentro de la propiedad. Si eso es cierto, razonó, la parte exterior de un guante podría haber recogido ADN en el momento en que se manipuló la linterna nuevamente, y a partir de ahí, habría sido difícil evitar el contacto con alguna parte de la escena.

Moore no afirmó que se hubiera encontrado ADN utilizable. Dijo que le resultaba "muy difícil de creer" que no quedara nada. Eso no es prueba suficiente. Sin embargo, sí supone un desafío a la suposición de que ya se han agotado todas las oportunidades obvias para obtener pruebas.

Por qué los investigadores aún podrían encontrar ADN

Moore también rebatió la idea de que el paso del tiempo por sí solo haría inútil una nueva búsqueda forense. Afirmó que se han resuelto casos utilizando ADN muy antiguo y describió el ADN como bastante resistente. En su opinión, incluso con la casa abierta a los familiares desde el secuestro, los investigadores aún podrían determinar quiénes estuvieron allí y descartar una contaminación accidental.

Eso importa porque casos como este a menudo dependen más de la paciencia que del dramatismo. El público tiende a imaginar el ADN como algo que se encuentra de inmediato o se pierde para siempre. Los comentarios de Moore sugieren una realidad más compleja, en la que las pruebas pueden permanecer en la escena mucho después de que la atención se haya desviado, a la espera de mejores métodos o una búsqueda más específica.

El informe también señala que Moore ha planteado recientemente la posibilidad de una segunda escena del crimen, otro hilo conductor que, en teoría, podría ayudar a esclarecer lo sucedido a Nancy Guthrie tras su desaparición. No se ha identificado públicamente ningún lugar de este tipo, y nada en la información disponible confirma que los investigadores lo hayan localizado. Por ahora, sigue siendo una mera especulación, aunque provenga de una figura cuya reputación se basa en trabajos de genealogía genética más que en meras conjeturas.

Traigan a Nancy Guthrie a casa.

Eso deja el caso en una situación incómoda pero familiar. Todavía no hay ningún sospechoso identificado públicamente. Todavía no hay confirmación pública de ningún avance. Y, sin embargo, lo más llamativo de la intervención de Moore quizás sea su modestia. No se trata de una teoría radical, ni de un nuevo testigo espectacular, sino simplemente de la sugerencia de que, en algún lugar de esa casa de Tucson, algo tan pequeño e insignificante como un cabello sin raíz podría estar esperando para revelar a los investigadores quién estuvo allí.